miércoles, 30 de noviembre de 2016

Cuidemos Nuestra Piel De Una Forma Natural


El estado de la piel tiene una relación directa con la nutrición y con el ejercicio. Entre las necesidades orgánicas de la piel figuran las proteínas, las grasas, los minerales, el agua y las vitaminas, sobre todo las A, C, D, Y también y las del conjunto B. Una nutrición equilibrada y variada es esencial para sostener la piel sana y hermosa.



La piel como cualquier otra una parte del cuerpo precisa agua para sostenerse hidratada. 

Este ingrediente esencial en nuestro organismo, es parte integrante de su salud y su buena apariencia. 



El agua representa entre un setenta y un ochenta por ciento de la composición química de nuestra piel.

Por esta razón, es conveniente tomar 2 litros diarios de agua para sostener la piel hidratada. 

El ejercicio estimula la circulación de la sangre por la aceleración del ritmo cardiaco, aporta a las células dérmicas los nutrientes y el oxígeno que precisan. 

Además de esto, la transpiración que se genera con el ejercicio ayuda a la limpieza de los poros. 

El estado de la piel depende de factores externos y también internos. 


Entre los factores externos se halla el tiempo, las influencias ambientales, los productos cosméticos que se aplican sobre ella, la exposición a las radiaciones ultravioletas, la toma de fármacos, etcétera Entre los factores internos podemos citar: la predisposición genética, el envejecimiento cutáneo biológico, influencias hormonales y determinadas enfermedades dermatológicas.

Si decidimos exponernos a las radiaciones solares, es indispensable cuidar nuestra piel con protectores solares convenientes a ella y al mismo tiempo de exposición, puesto que la exposición a estos rayos es una de las causas del envejecimiento cutáneo.

Para sostener la piel saludable, y por ende brillante y bonita, se precisa que apliquemos los tratamientos más convenientes. 

Para esto, es esencial reconocer cuál es nuestro género de piel: normal, seca, grasa, mixta o bien sensible.

La piel normal es de apariencia suave y afelpada. Se identifica por tener poros enanos y cerrados. 

Su estado se debe a la buena circulación sanguínea y al adecuado funcionamiento de las glándulas sebáceas y sudoríparas. 

Esta piel es más habitual entre pequeños y personas muy jóvenes.

La piel seca es aspera al tacto, de simple descamación y se irrita con sencillez. 

En ella, se pueden observar los poros pequeños debido a que su película hidratante natural (Natural Moisturizing Factor) es deficiente, y por tanto presenta la problemática de no tener la capacidad de retención de agua conveniente.

La piel grasa se identifica por presentar una apariencia gruesa y refulgente, debido a la dilatación de los poros y a su producción irregular de sebo. 

Tiene mayor tendencia a la aparición de granos, espinillas y puntos negros. 

Estos últimos consisten en la propia secreción de la grasa que se ha oxidado por contacto con el exterior. 

No obstante, esta piel no se arruga con sencillez debido a que es más resistente a los agentes externos.

La piel mixta presenta un incremento de la secreción de grasa en la zona T (frente, nariz y barbilla), al paso que pómulos y mejillas se manifiestan con un tanto de sequedad. También, presenta una cierta tendencia a los puntos negros.

CUIDADOS BÁSICOS DE LA PIEL


Para lograr que la piel tenga una buena apariencia y un aspecto saludable son precisos una serie de cuidados básicos esenciales, estos son: adecentar, fortalecer, hidratar y alimentar. 

La limpieza de la piel es esencial para suprimir el exceso de grasa, bacterias, células fallecidas y también impurezas que se han ido depositando en ella a lo largo del día.

Es de suma importancia usar geles y champús de PH neutro con una combinación de ingredientes suave, que resguarde el mantón hidrolipídico de la piel. 

Más tarde se debe proceder a aplicar hidratantes, y productos que alimenten la piel como pueden ser aceites ricos en ácidos grasos esenciales.

La limpieza de cutis debe efectuarse por la mañana con una leche limpiadora o bien toallitas desmaquillantes, para recoger el exceso de grasa segregado mientras que se duerme, y de noche, con exactamente los mismos productos cosméticos de la mañana, para retirar el maquillaje, polución y también impurezas.

Cuando la piel esta totalmente limpia, se debe aplicar una loción tonificante para quitar restos de impurezas, cerrar los poros y preparar la piel para la absorción de cremas hidratantes y nutritivas.

Después es recomendable hidratar la piel para eludir su resecamiento y con esto la aparición de arrugas y su envejecimiento prematuro. 

La hidratación resguarda la epidermis, evita la evaporación de agua y retiene la humedad de la piel, dando a esta una textura más suave.

Desde los veinticinco años, la piel reduce su capacidad de regeneración celular, se desgasta y pierde flexibilidad. 

Por este motivo, es esencial conocer como cuidar la piel de forma natural y supervisar, entre otras muchas cosas, el aporte de nutrientes y vitaminas para regular la resequedad y eludir la aparición temprana de arrugas.

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